John Locke

2 EL PARLAMENTARISMO INGLÉS

 

«Siempre que cierto número de hombres se une en sociedad renunciando cada
uno de ellos al poder de ejecutar la ley natural, cediéndolo a la comunidad,
entonces y solo entonces se constituye una sociedad política o civil. ///Ese
hecho se produce siempre que cierto número de hombres que vivían en el estado
de Naturaleza se asocian para formar un pueblo, un cuerpo político, sometido a
un gobierno supremo, o cuando alguien se adhiere y se incorpora a cualquier
gobierno ya constituido. ///Por ese hecho autoriza a la sociedad o, lo que es
lo mismo, a su poder legislativo para hacer las leyes en su nombre según
convenga al bien público de la sociedad y para ejecutarlas siempre que se
requiera su propia asistencia (como si se tratase de decisiones propias suyas).
///Eso es lo que saca a los hombres de un estado de Naturaleza y los coloca
dentro de una sociedad civil, es decir, el hecho de establecer en este mundo un
juez con autoridad para decidir todas las disputas y reparar todos los daños
que pueda sufrir un miembro cualquiera de la misma. /Ese juez es el poder
legislativo, o lo son los magistrados que él mismo señale./// Siempre que
encontramos a cierto número de hombres asociados entre sí, pero sin disponer de
ese poder decisivo a quien apelar, podemos decir que siguen viviendo en Estado
de Naturaleza.»

J. LOCKE, Ensayo sobre el gobierno
civil.

 

“La nación inglesa es la única sobre la tierra que ha conseguido regular el poder de los reyes enfrentándose a ellos y que, con constantes esfuerzos, ha podido
finalmente establecer un sabio gobierno en el que el príncipe, todopoderoso
para hacer el bien, está limitado para hacer el mal; en el que los señores son
grandes sin insolencia y sin vasallos; y en el que el pueblo comparte el
gobierno sin desorden. La Cámara de los Pares (de los Lores) y la de los
Comunes son los árbitros de la nación, y el rey es el árbitro supremo. No ha
sido fácil establecer la libertad en Inglaterra; el ídolo del poder despótico
ha sido ahogado en sangre, pero los ingleses creen no haber pagado demasiado
por sus leyes. Las demás naciones no han derramado menos sangre que ellos, pero
esta sangre que han vertido por la causa de su libertad no ha hecho más que
cimentar su servidumbre.”

Voltaire.
Cartas filosóficas. 1734.